Malos tiempos para la lírica

Malos tiempos para la lírica


Desarrollar el arte de vivir en crisis es un ejercicio de creatividad constante. Asumir la incertidumbre, no desde la angustia sino como una condición de posibilidad, implica reconocer que la existencia se juega en la constante dinámica de los vínculos que establecemos con lo desconocido.

Los orientales expresan el concepto de “crisis” o “cambio” con dos ideogramas combinados: uno que significa “peligro” y otro que indica “oportunidad”. Pero para la mayoría de nosotros, occidentales supuestamente posmodernos, el cambio es vivido como algo más peligroso que oportuno. Somos herederos culturales del mito de la seguridad de lo sólido, y todo lo que se mueve o fluye en la superficie nos atrae, pero en el fondo, nos espanta.

Sin embargo, es ya más que evidente que todo fluye, que nadie puede descender dos veces al mismo río, como anticipó el filósofo griego Heráclito. Por eso, no sólo es cuestión de acostumbrarse, sino de encontrarle “la gracia” al cambio y aprender a vivir bailando.