Malvada Belleza (KITSCH)

Malvada Belleza (KITSCH)

“Nadie es tan fuerte cómo para escapar del kitsch totalmente. No importa lo mucho que lo despreciemos,
el kitsch es una parte integral de la condición humana.”
(La Insoportable Levedad del Ser, Kundera)

 “El kitsch es cómo un desodorante
 al lado de un buen perfume”
(Rainbows for a
 Fallen World,
 Calvin Seerveld)

 

El kitsch es un farsante al que estamos fervorosamente apegados, es una chuchería lujosa dependiente de nuestra sinceridad inmadura. Es esencialmente un cliché que confina e interioriza nuestras experiencias, falsifica la realidad y confunde a aquellos que lo aprecian.

El problema con el kitsch es que aparentemente no tiene ningún problema. Artísticamente, éticamente, emocionalmente y espiritualmente es limpio, fácil, estructurado y auto-agradecido hasta el aburrimiento. El kitsch es como la hipocresía: técnicamente correcto, pero auténticamente vacío en el interior.

Como modo de vida es totalmente superficial. Su apariencia efectista esconde el vacío. Es la olla de onzas de oro falsificadas al final de una búsqueda trivial. El kitsch es brabucón y por lo tanto patético.

A mi juicio, el kitsch es maléfico, porque al igual que el distorsionador ángel de luz, el kitsch te hace sentir bien aislándote del mundo real y te lanza a un escape engañoso.

Dr. Calvin Seerveld, Profesor de Estética, Toronto, Canada